Mira cómo he llevado la presentación de la mitad de proyecciones en Novos Cinemas para incentivar el debate a fondo sobre sus películas.

Novos Cinemas, Festival Internacional de Cine de Pontevedra, es conocido en su apuesta por las óperas primas provocadoras. Por otra parte, el certamen –un esencial en el microcircuito gallego– lleva años descubriendo la vanguardia de la ficción híbrida y del indie estadounidense verdadero, el oculto.
A pesar de su expansión relativa, en estos diez años la Dirección ha mantenido una cadena de sesiones bien espaciadas entre sí y que no se contraprograman, en una lógica completamente acorde al principal valor diferenciador de la muestra: la calidad de los coloquios. Con un público variopinto pero muy participativo, resulta habitual que las charlas pos-proyección se alarguen en debates realmente apasionados; ya sea en la sala con el talent, o en los cafés cercanos el cine entre el público, muy fiel.

Llevo asistiendo a Novos Cinemas anualmente como periodista desde su quinta edición y siento un gran apego al festival y a las personas que lo organizan. Por ello, fue una alegría la llamada a la colaboración que recibí de su parte.

La necesidad
Un festival de dimensiones tan reducidas no puede funcionar con la subdivisión estanca y compartimentada de un evento con más recursos humanos y/o materiales. Por ello, a pesar del excelente trabajo de las personas tras la Producción y los Invitados, había tareas que se preveía que durante la celebración del festival serían asumidas por la persona al cargo de la Dirección y la Programación.
Esta implicación extra dejaba, claro, menos margen para la preparación de los encuentros con el público –decíamos, uno de los distintivos principales de la muestra– y para el bienestar general del equipo. Cuando Novos Cinemas me contacto, buscaban aligerar la carga de presentaciones y coloquios sobre las espaldas del programador con alguien de una sensibilidad alineada y un buen conocimiento de las dinámicas locales. Eso, junto con mi experiencia en la programación de L’Alternativa (con la que el festival comparte afinidades), convertía mi perfil en atractivo para el puesto.
Tras este “aligerar la carga del programador” daba lugar a otra necesidad, que reconocí y pusimos sobre la mesa de antemano: la flexibilidad para asumir más coloquios y presentaciones, según la disponibilidad real del programador, algo sólo concretable de último minuto e in situ. Aquella era una condición que, por llevar vista buena parte de la programación en otros festivales y por mi carrera presentando actos de todo tipo, podía incorporar sin dedicarle una energía desmesurada. Podría improvisar sin perder rigor o compostura.
Manos a la obra
Bloqueé mi agenda durante las fechas del festival y visioné con antelación todos los títulos susceptibles de ser presentados o debatidos. Ese fue sólo el principio:
• Preparé introducciones en profundidad para aquellas proyecciones para las que no contábamos con la presencia de su cineasta, procurando mantener vivos los interrogantes y consonancias de mayor interés.
• Para los coloquios con talent, elaboré análisis detallados de cada película, identificando núcleos temáticos y puentes con la actualidad, así como los puntos calientes suscitados en entrevistas previas.
• Ya en Pontevedra, hice de anfitrione a todas las proyecciones que se me habían asignado y, según lo previsto, asumí un puñado de otros eventos imprevistos.
• Realicé con soltura la interpretación simultánea de un largo coloquio inglés-castellano centrado en religiosidad, espiritualismo y representación política.
• Coordiné con Dirección el acompañamiento del talent internacional presente más allá de las proyecciones, atendiendo a sus necesidades logísticas y humanas para cubrir huecos.
Pocas experiencias han sido tan intensas y gratificantes como, para mí, la décima edición de Novos Cinemas.
El resultado
Incorporarme aportó oxígeno al equipo de Programación e Invitados, sin que fuera necesaria una adaptación costosa en exceso. La proximidad que mantengo con la línea editorial de Novos Cinemas ha sido clave, pero también una previa en la que se han previsto más necesidades a la práctica:


• Resulta anecdótico, pero todas las proyecciones que presenté fueron reconocidas con premios del Jurado.
• Los coloquios conservaron el perfil alto de participación, y lo hondo y distendido de sus conversaciones, en línea con ediciones anteriores.
• Recibí numerosas felicitaciones por la moderación de los coloquios, y por el trabajo de interpretación.
• El talent valoró de forma explícita y reiterada mi acompañamiento cercano, angloparlante y bien dispuesto.

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